viernes 27 de noviembre de 2009

No mirés más atrás

Días mejores están al llegar!!! Siempre hay malas rachas, pero siempre se puede salir de ellas, solo hay que dejar de mirar atrás...



Va recorriendo las calles de la gran ciudad,
No arriesga nada pues nada le queda ya,
Alumbra la noche siempre el letrero de un bar
Pensar no fue su especialidad.
Mira la botella marca reserva ya,
Y exprime su vida con otro trago más
La resaca pregunta que es lo que sucedió ayer
Para estar borracho otra vez.

No mires mas atrás Disfruta del momento,
Has de saber saltar reírte del invento
Deja ya de ser el mártir de tu cuento.


Y solo en un minuto,
Su vida ya ha cambiado,
Ahora ya lo sabe
Del alcohol es esclavo
Las calles son más grises,
Las deudas pesan mucho,
Aun queda una salida,
Tu ultimo cartucho.
Tu ultimo cartucho.
Tu ultimo cartucho
Tu ultimo cartucho

No mires mas
Porque al final te encontraras Sin solución
Cuando estés solo abandonao en un callejón,
Y sonreír mira p´alante
porque hoy la luna brilla para ti
No seas tonto y sé feliz.
Y ponme un chupito y ponme un cubata
Y una cazalleta que ya la garganta
Me pide mas guerra que quiere beber
Y a toda esa gente que ha tenido huevos
Y con sacrificio dejo el agujero
Os mando un saludo mi apoyo sincero


No mires mas atrás Disfruta del momento,
Has de saber saltar reírte del invento
Deja ya de ser el mártir de tu cuento.
No mires mas atrás Disfruta del momento

martes 20 de octubre de 2009

No lo entiendo

[...] En Nochevieja, Mikael acudió a su casa en dos ocasiones y llamó a la puerta. La primera vez había luz en su piso, pero ella no abrió. La segunda, el piso se encontraba a oscuras. El día de Año Nuevo volvió a llamarla, sin ningún éxito. A partir de entonces lo único que escuchó fue que el abonado no estaba disponible.
Durante los días sucesivos la vio dos veces. Como no había podido contactar con ella por teléfono, una tarde, a principios de enero, fue a su casa y se sentó a esperarla en la escalera, ante su misma puerta, con un libro en la mano. Permaneció allí pacientemente durante cuatro horas, hasta que ella apareció, poco antes de las once de la noche. Llevaba una caja de cartón y se paró en seco al verlo.
—Hola, Lisbeth —saludó, y cerró el libro.
Ella lo contempló con rostro inexpresivo, sin el menor atisbo de dulzura o amistad en la mirada. Luego pasó por delante de él e introdujo la llave en la puerta.
—¿Me invitas a un café? —preguntó Mikael.
Ella se volvió y le dijo en voz baja:
—Vete. No quiero volver a verte.
Luego le dio con la puerta en las narices a un perplejo y desconcertado Mikael Blomkvist. La oyó echar la llave por dentro.
La segunda vez que la vio fue sólo tres días más tarde. Iba en el metro, desde Slussen hasta T-Centralen y, al detenerse el tren en Gamia Stan, miró por la ventana y la vio en el andén, a menos de dos metros. La descubrió exactamente en el mismo momento en el que las puertas se cerraban. Durante cinco segundos, ella lo atravesó con la mirada como si fuese transparente. Acto seguido, se dio la vuelta, echó a andar y desapareció de su campo de visión justo cuando el tren se puso en marcha.
El mensaje no daba lugar a malentendidos: Lisbeth Salander no quería tener ninguna relación con Mikael Blomkvist. Lo había eliminado de su vida con la misma eficacia con la que suprimía archivos de su ordenador, sin más explicaciones. Había cambiado el número de su móvil y no contestaba al correo electrónico.
Mikael suspiró, apagó el televisor, se acercó a la ventana y se puso a contemplar el Ayuntamiento.
Se preguntaba si obstinándose en pasar por su casa con regularidad estaba actuando correctamente. La actitud de Mikael siempre había sido quitarse del medio cuando una mujer daba señales tan claras de que no quería saber nada de él. A su modo de ver, no respetar eso sería una falta de consideración.
Mikael y Lisbeth se habían acostado. Pero fue ella quien tomó la iniciativa, y la relación duró seis meses. Que ella hubiera decidido acabar la historia tan sorprendentemente como la empezó no suponía ningún problema para Mikael; eso era asunto suyo. Mikael no tenía inconveniente alguno en aceptar el papel de ex novio —en el supuesto caso de que lo fuese—, pero ese total rechazo por parte de Lisbeth Salander lo desconcertaba.
No estaba enamorado de ella —eran más o menos tan incompatibles como podrían serlo dos personas cualesquiera—, pero la quería mucho y echaba de menos a esa maldita y complicada mujer. Había creído que la amistad era mutua. En resumen, se sentía como un idiota. [...]


Prácticamente este fragmento del libro "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" es lo que me pasa con una chica que se había convertido en mi mejor amiga. ¿Qué puedo hacer?

jueves 20 de agosto de 2009

El principio del fin

- "Me he cansado de ti"
- "Yo también"

¿Y por qué no ser amigos como antes?... pues el tiempo lo dirá, pero espero que sí.



Escucha el crepitar de las hojas secas,
son mis pasos, que ya estoy aquí,
sediento de besos, de fuertes abrazos,
de todas, de ti...

Como la fruta fresca,
me trago tu jugo y borracho de ti
nos vamos al huerto, a enlamar nuestros cuerpos,
llenarte de mi.


¡Que mi alma encarcelada
se ha soltado los grilletes!
y ahora vuela por las noches;
las hostias ya no le duelen.

Y aquel llanto ensordecido
del dolor del "nomequiere",
lo he pintado con carmín de otras mujeres.


Escucha el crepitar de las hojas secas,
son mis pasos, que ya estuve aquí,
me voy con los besos, los fuertes abrazos,
de todas, de ti...

Bebí del manantial de enjuagar tristezas
y escupí pa' afuera
cada primavera
que estuve esperando el olor
de una flor pasajera

que se fue sin que la oliera...

Me ha jodido,
pero ya estoy más tranquilo,
ya no quiero estar contigo,
el cortejo se acabó.


Me he dormido
en los brazos del hastío
de las noches que soñaba
tu cariño.

jueves 6 de noviembre de 2008

Que viene y va

Es como la canción de Fito & Fitipaldis "Que viene y va".



Pues esta es mi historia con algunas "amigas". Siempre es el mismo cuento que se repite una y otra vez, como un bucle infinito. Primero la conoces, te enrollas con ella. Sigues manteniendo el contacto pero no quieres nada más, la chica te cae bien y tal, pero tú solo quieres follar de vez en cuando. Ella quiere novio formal y ve que contigo es imposible. Total, se echa novio, se "olvida" de ti. Cuando empieza a estar mal con el novio (lo cual es lógico, porque las que quieren novio a toda costa acaban con el primer capullo que pasa por delante y duran 3 meses) vuelve a contactar contigo:

Ella: "Ainnnsss, últimamente te he dejado un poco de lado, lo siento..." patatin y patatan.
Yo: "No importa" y es verdad, me da lo mismo, yo solo quiero follar.
Ella: "[...]"
Yo: "[...]"
Ella: "¿Te la puedo chupar?"
Yo: "Vale"

Y vuelta a empezar.

viernes 13 de junio de 2008

La vecina

¿Quién no ha espiado alguna vez a alguien desde la ventana?... a esa vecinita cambiándose de ropa...
Me acuerdo de un verano, siendo MUYYY pequeño, que estaba jugando con mi hermano y mi abuela (que en paz descanse) a las cartas en la terraza. Nuestro bloque estaba muy pegado al de enfrente. En esto que me pongo a mirar a un apartamento que tenía la luz encendida y, veo a una chica y un chico en pelotas... el resto imaginároslo... Ese día fue el final de mi infancia.



La cuestión es que el post no iba a ir de esto, pero ha sido escuchar la canción de Platero y ponerme a recordarlo.

Una noche de calor
Salí a la ventana pa' fumar
Algo que bien liao
Me ayudara a sobar.
Lancé la chicharra para ver
Si le acertaba a una señal
Cuando de pronto frente a mí
Se iluminó un ventanal.
Nananananananana...
La cortina se entreabrió
Y por el hueco ví pasar
A una chica de mi edad
Que no estaba nada mal.
Lentamente se desnudó
Abrió la cortina un poco más
Se tumbó sobre un colchón
Y se empezó a acariciar.
Nananananananana...
Si quieres jugar
Nananananananana...
Delante de mí
Nananananananana...
Si quieres jugar
Delante de mí
Te puedes quemar.
Nananananananana...
Si quieres jugar...


El tema es que me encontré a la vecina que me "gusta" en el autobús (otra vez). Es muy maja la chica, pero de nuevo me fui sin móvil, messenger, beso, polvo... xD. Fue por culpa de un vecino cotilla... o eso quiero pensar.

lunes 21 de abril de 2008

Calentón en el autobús

Sobre las 15:30 de la tarde no suele coger mucha gente el autobús (por lo menos el mío), aunque en todos los pares de asientos suele ir una persona... esa es la regla no escrita de los autobuses: si hay una pareja de asientos libres, nunca te sientes al lado de alguien, y menos aún si es una chica joven y guapa, o pensarán que eres un depravado sexual y todo el autobús te mirará como tal.

Bueno, pues siguiendo esa regla no escrita me senté en el único par de asientos que estaban libres. Saqué mi libro y me puse a leerlo. Al rato se sube una chica guapísima. Se sentó a mi lado. ¡Dios!, que bien olía, no podía haberse puesto otro perfume que el de Yves Rocher de mora... que es el que más me pone del mundo mundial.

Con ese perfume, el calor que hace en el autobús, lo guapa que era, el escote sugerente... me empezaron a entrar unos calores...

Ahora toca la situación de... sigo leyendo como si nada... la miro... me olvido de ella y de su perfume... abro la mierda de ventana canija para que me de el aire... me bajo... la beso... la digo que se cambie de asiento qué me está poniendo malísimo!!! o que sí se toma un café conmigo...

Opté por la de siempre, que es seguir leyendo (la más triste de todas, lo sé). Craso error. Una de las cosas que me gustan de Ken Follet (encima vaya apellido que tiene, Follet... todo estaba en mi contra!!!) son sus relatos eróticos... y que casualidad que justo empieza uno de ellos. Si ya con solo leerlos me pongo malo, pues imagínate con ese perfume, ese escote y esa carita preciosa a mi lado. Yo ya no sabía ni como ponerme, ni donde mirar, ni que hacer... menos mal que pulsó el botón y se bajó.

Ya pude relajarme un poco y seguir con el libro tranquilamente.

jueves 17 de abril de 2008

Una noche cualquiera

Estábamos en el pub en el que trabajaba nuestro amigo Lucas. No había mucha gente y la mayoría nos conocíamos. Yo estaba sentado en la barra hablando con Lucas cuando entró Lydia... una chica morena, con un tipazo increíble (aunque poco pecho) y una carita angelical. Lo malo de esta chica es que la perdían las drogas. Nos saludamos y seguí hablando con Lucas.

- "Oye Yogurin, ¿me acompañas a por cambio?, es que no me queda ni una moneda" - me dijo Lucas.
- "Vale, ¿hay que ir muy lejos?"
- "No, está ahí enfrente"

Salimos del bar, cruzamos la calle y le veo que entra en el puticlub de enfrente.

- "Oye Lucas, ¿no íbamos a por cambio?"
- "JAJAJAJA, claro, siempre voy aquí. Si el dueño luego se viene siempre a mi bar a tomarse una copa después de cerrar."
- "Vale, va."

Entramos. Era un sitio pequeño. Nada más llegar a la barra se me acerca una colombiana con un cuerpazo impresionante y bastante ligera de ropa. Me coge del paquete y me dice:

- "Hola guapeton... ¿me invitas a una copa?"

Pufff, no me he puesto más nervioso en mi vida. Además, yo creía que estas cosas solo pasaban en las películas.

- "Es que solo he venido a por cambio" - Vaya gilipollez que he dicho... vamos, que a un niño de 5 años se le hubiera ocurrido algo mejor, fijo. Miro a Lucas - "Lucas, vamonos ¡YA!"
- "JAJAJAJAJA, espera que no tardo nada." - Me dice el cabrón descojonándose.

Menos mal que fue verdad y salimos rápido de ahí, porque me estaba poniendo muy malito.

Volvemos de nuevo al bar de Lucas. Nada más entrar se me acerca Lydia y me pide que la lleve a su casa, que tiene que coger una cosa. A Lydia la conocía de un par de veces, pero nos caímos bien en seguida, es de esta gente con la que encajas al instante sin saber muy bien porqué. La dije que vale, que la acercaba. Así que nos montamos en mi coche y antes de arrancar me dice:

- "Yo a ti te gusto... y mucho."
- Joder, vaya nochecita... - "Y yo a ti" - la contesté.
- "JAJAJAJA, eso es lo que tú te crees... eres demasiado bueno para mi."
- "Y tú demasiado chunga para mi. Además, tienes novio."
- "¿Y qué te importa a ti mi novio?"
- "Nada."

Me acerqué a ella, la besé... y nos fuimos a su casa.